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davidjnadal

Así es sa Rota. Así es Pedro

13 de abril de 2003, Llubí, cerca de la ermita del Sant Crist. Pedro es el anfitrión, nunca mejor dicho, porque donde nos lleva bien podría ser su casa.

Se trata de una finca mallorquina reformada, que si bien no rezuma historia, posee cierto encanto de hospitalidad; será por la entrada, a la que se llega tras un camino destartalado y dolorido, que todo utilitario siente en sus entrañas.

Aparcado el coche,  y al salir del mismo, ese extraño encanto que desprende la modernidad antaña se sigue palpando. Una vez más cuando uno fija su mirada en el safareig -que ya no es tal, sino una piscina de lo más refrescante-. Sobre todo en este día de claror mallorquina realmente espectacular.

Solucionada nuestra curiosidad y tras comprobar la sorprendente originalidad de Pedro al elegir el paraje gastronómico, todos ya auguramos el éxito total de la jornada. Unos se muestran envidiosamente contentos por verse superados de la anterior comida organizada por ellos, mientras otros transforman esa misma envidia en tensión futura e inestabilidad imaginativa para superar este domingo. Ya no es un domingo cualquiera.

Puestos a pedir, la desilusión por no degustar la terraza se hace general, aunque no importa, la sorpresa sigue dominando nuestras sensaciones.

Ya asentados, nadie deja lejos de su mirada un detalle. Comprobamos que es una casa, un hogar, y no un restaurante. “Pedro, anda, reconócelo, te has comprado una casa” ; “ Pedro, a que son tus tíos”, son algunos de los socarrones comentarios que fluyen entre manteles.

Ya han aparecido los propietarios del lugar, un simpático matrimonio catalán, Pere y Esperança. Su aparición vuelve a confirmar nuestros augurios de éxito. La sonrisa de ella y la prodigiosa presencia de la barriga envuelta en un delantal grasoso de él son profecías cumplidas. Compartimos comedor con otra mesa -no hay más- formada por dos educadas parejas de jóvenes. Cómo nosotros.

¡Y empieza el festival!

Pere, el cocinero, nos abre el apetito con pa amb tomaca y jamón de jabugo, y nos lo alimenta con una espléndida butifarra, con denominación de origen, por supuesto; un buen salpicón y unos ricos buñuelos de bacalao. Todo regado con Azpilicueta Crianza 99 que da muy bien el pego. Ya, la sonrisa del bueno de Pedro, el anfitrión, se pasea entre sus orejas como no antes lo había hecho. Es una sonrisa orgullosa, de esas que sólo una actitud propia exitosa consigue. “Yo solo he sido, yo solo”, parece decirse Pedrito. “¿Qué os pensabais, eh?” Parece decirnos. La fatiga resacosa le impide regodearse más en su éxito; aunque tampoco es su estilo, pero por una vez merecía hacerlo; estaba justificado, había triunfado y la emoción le embargaba, mas eso no hay Dios que se diera cuenta. Así es Peter.

Tras los entrantes llegó el primer plato fuerte, un arroz con almejas sencillamente fantástico. Tan bueno estaba, que nos sacó alguna que otra carcajada a los chistes de mal gusto que de vez en cuando nos regalaba Pere, el cocinero. Nuestra implicación era merecida tras el espectáculo que nos estaba ofreciendo.

Después del arroz llegó la merluza con patatas asadas. Estas últimas, con cierto aroma dulzor, provocó un pequeño debate sobre su procedencia y estilo de cocina. Cómo siempre en estas lides, Tori nos sacó de dudas. “Son especiales”, dijo.

Aquí ya ceñíamos más con los ojos, porque nuestro estómago merecía un descanso y no estaba para más homenajes. Pero como amantes del buen comer que se supone que somos, hicimos un esfuerzo para no hacer ascos a la carne. Pere, el cocinero, nos había prometido unos buenos chuletones de lo más grandes y gruesos. Nos los presentó sin más guarnición que el propio jugo del filete. Sublime. El ¡ooooohhhhh! de todos tras el primer corte de Helena al servir daba cuenta de ante qué nos encontrábamos. Una carne soberbiamente cocinada que se deshizo a 1.000 Km. por segundo en nuestras bocas.

Tras unos minutos de relax, endulzados con las historias recontadas de Juan, el escote fugaz de Helena –que sólo vio Fran-, la presencia de Magda Bullock, los recuerdos luisviveros de los luisviveros de la mesa, el trajín de las tarjetas de Alea –la novicia empresa de Carme- y el proyecto de nochevieja en Venecia, le llegó el turno a los postres. Firmaron sin pena ni gloria y pasaron factura a las finales puntuaciones, impidiendo, junto a la cariñosa Esperança, que no tuvo su día con los cubiertos, el sobresaliente de la jornada.

Tras apoquinar 40 euros por persona rebajamos el manjar con un delicioso paseo hasta la ermita, más lejos de lo imaginado, pero perfectamente distanciada para volver a  ca’n Pere y na Coloma con ganas de quedarnos a cenar.

Un recorrido acompañado de una mierda de perro; identificado así no por nada en especial, pobre can -si bien era patente su efigie entremezclada entre un ratón y un conejo-, sino porque sació su hambre durante todo el camino con las heces que se iba encontrando a sus diminutos pasos. Entre lo que comía y su espíritu burlón su vida corrió peligro en más de un instante. Afortunadamente el gafe –demostró no serlo- no apareció.

 La excursión también sirvió para que Tori hiciera de Tori, y nos permitiera cenar a algunos esa misma noche tortilla de espárragos. ¿O no?

 Así  fue Sa Rota, así es Pedro.

 

VI JORNADA GASTRONÓMICA  “Sa Gripia”

 

 -DÍA: 13 ABRIL 2003

-LUGAR: SA ROTA

-HORA: 14:45

-ANFITRIÓN: PEDRO ROCA

-INVITADOS: Juan Villalonga, Magdalena Clar, Helena Vives.

-JURADO: Pedro Roca, Juan Villalonga, Toni Rubí, Xavi Roca, Fran Clar, Helena Vives, Magda Clar, Tori Mateu, Carme Castells y David j. Nadal.

-PUNTUACIÓN FINAL: 8,4

-ANTERIORES JORNADAS: -Sa Costa (Fundación grupo-fuera de puntuación)

                                                  -Es Baluard (fuera de puntuación)

                                                  -Es Canyís (7,6)

                                                  -Possessió des Monjos (fuera de puntuación)

                                                  -Sa Torre-Macià Batle (7,2) –9 febrero 2003

 

MENÚ: -Entrantes: Jamón Ibérico con pan chapata con tomate; ensalada con atún de la casa; salpicón de marisco; butifarra catalana casera frita; buñuelos de bacalao.

Primer plato: Arroz con almejas.

Segundo plato: Merluza con ajo quemado y patata dulce;  solomillo a la plancha

Postres: Pastel de chocolate; pastel de hojaldre con crema y chocolate, y fresas con azúcar.

Bebida: agua, cerveza, coca-cola

Vino: Azpilucueta Crianza 1999 (Rioja)

Café, hierbas mixtas y pacharán

Precio:  40 euros

 

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